| La Colección de Don Héctor Manuel Delgado Salas “El Chino Billetero” |
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Con la mano extendida, generosa, don Manuel Delgado, “El Chino Billetero”, nos invita a conocer lo que él llama el Museo Arqueológico de Sinaloa, su colección de miles de piezas arqueológicas con la que emprendió ese sueño que empezaría a los nueve años de edad.
Recuerda “El Chino” cuando por curiosidad se asomó a ver lo que un par de norteamericanos levantaban del piso entre sorprendidos y entusiasmados en las orillas de la puerta de las Canoas, su pueblo natal. No quería que los gringos se llevaran nuestros tesoros, explica. Entonces él también recogió su primera piedra tallada, la guardó en una caja de cartón y empezó esta aventura...
Con esa primera piedra, nacida de la curiosidad, emprende lo que ahora es El Museo Arqueológico de Sinaloa, muestra del entusiasmo y amor, de la constancia y el tesón con el que “El Chino Billetero” ha logrado hacer una invaluable colección de miles de pieza arqueológicas que entrañan nuestra propia historia y que él ha querido rescatar y exhibir para dar luces y testimonio de nuestras raíces.
Durante 55 años “El Chino Billetero” ha coleccionado estos objetos para los que pide respeto a los visitantes, en su mayoría estudiantes, que inútilmente buscan la placa que muestre la necesaria explicación a nuestra duda y curiosidad por conocer más datos acerca de esas piezas.
No la hay, explica “El Chino”, porque ninguna Institución se ha hecho cargo de hacer un estudio que ordene este mundo de piedras pretéritas, a pesar de que ha invitado a conocer este museo a siete gobernadores y a muchas autoridades, aclaró.
Pero es evidente que a ninguna autoridad le importa porque siempre dicen que el presupuesto no alcanza, remata en tono de fastidio y es que no entiende él porque de la indiferencia de los gobiernos que se dicen orgullosamente sinaloenses. Sin embargo, poco o nada hacen para construir un museo que vendría a ser un atractivo más para nuestro escaso turismo.
Firme y enfático pide ayuda “El Chino Billetero” a las autoridades competentes para dar a este museo una instalación apropiada para estas maravillas que por miles podemos ver en improvisadas vitrinas sin la luz adecuada y sin el mantenimiento requerido; amontonadas y empolvadas vemos enormes vasijas mortuorias con restos de huesos incluidos; grandes y pequeñas piedras talladas con figuras de animales, muchas con rostros humanos de evidentes características orientales.
Y flechas que hablan de la lucha por territorio o por comida; vasos y decenas de metales de cualquier tamaño; vasijas de barro; piedras planas con cierta intención de calendario azteca; enorme colección de piezas escultóricas eróticas que quizá hablan de Dios de la fertilidad al que veneraban nuestros antepasados; decenas de falos labrados en piedra; sellos con figuras que probablemente identifican jerarquía o identidad de razas.
Estas piezas quieren contar algo y nos invita a la imaginación ya que a primera vista nos dicen que en ellas comían, escribían, rezaban, morían o quizá soñaban nuestros antecesores, primeros habitantes de estas tierras.
Coleccionista de corazón “El Chino” también cazaba y muestra de ello son sus animales disecados: becerros con doble cabeza, mariposas inermes en el vuelo, mapaches que mantienen el gesto amenazante, salvajes jabalíes sorprendidos por la muerte, aves de majestuoso plumaje, enorme araña de mar; cuenta también con una gran cantidad de pedacería de armas de fuego que sería la delicia de los amantes de éstas y muchas piezas más, que conservan la nostalgia de lo viejo y que sorprenden al espectador.
Con manos de hombre trabajador, de incansable explorador, muestra el inventario realizado por el Instituto Nacional de Historia y Antropología (INHA) y el consecuente diploma que en nada ayuda a la derrama de dinero que ha hecho durante toda su vida en pos de un sueño que aún no termina, porque lo que anhela es la ayuda de las autoridades para que en una casa antigua –de esas de portales y grandes portones, de arcos y vigas que son patrimonio cultural y orgullo arquitectónico pero que están en el abandono- se exhiban con dignidad estas reliquias.
La historia de don Manuel Delgado es de azar y destino, dice, y nos cuenta que desde los ocho años empezó a vender billetes de lotería en el estanquillo que estaba afuera del cine Humaya para mantener a sus padres quienes se quedaron solos después de criar a 16 hijos.
He dedicado todo mi tiempo a buscar piedras arqueológicas, explica, estas piedras son mis hijos y el museo será la herencia que deje a todos los sinaloenses.
Por la venta de dos premios mayores “El Chino Billetero” tiene fama de ser un talismán para los asiduos compradores de ese pedazo de papel que alberga la esperanza de la fortuna, los buscadores de ésta, compradores de billetes de lotería lo visitan en su casa-museo porque como él afirma, tengo el don de la buena suerte y mis clientes saben que yo les daré el premio.
Incansable a sus sesenta y tantos años don Manuel se sube en su antigua camioneta y durante las tardes sigue buscando testimonios hechos de piedra porque dice entusiasmado, eso he hecho toda mi vida y es lo que me permite perseguir ese sueño que se llamaría como el mismo dice MUSEO ARQUEOLÓGICO DE TODOS LOS SINALOENSES.
Visite el Museo Arqueológico de Sinaloa que está ubicado en la calle Juárez número 532 y 538 poniente, Centro, a espaldas del Registro Civil. Entrada libre, cooperación voluntaria. |
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