| Una búsqueda a flor de tierra |
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Entre la lotería y la arqueología espontánea seguían surgiendo cosas extrañas. Los billetes de lotería que él vendía siempre salían premiados, hubo una ocasión que vendió el mismo número tres veces, y las tres veces resultó ganador. En ese mismo tiempo el chino billetero obtuvo ganancias por comisiones que le permitieron ampliar su casa-museo. ¿Dato curioso, no?
Tras 59 años de aventuras, nuestro chino billetero nos abre las puertas de su casa, donde actualmente podemos apreciar más de un millón de piezas arqueológicas desde, collares, punta de flecha de obsidiana, sellos, ollas, molcajetes prehispánicos, tumbas prehispánicas en grandes ollas de barro, cuerpos y rostros de barro, etc. El chino billetero ignora el origen y la tribu de donde provienen estas piezas y no le interesa saber, mencionó.
Entrar a la casa de este gran personaje urbano es toda una experiencia; al ver aquellos animales disecados, aquellas piezas extrañas que la naturaleza formó, el gran número de piezas arqueológicas, y un sinfín de cosas extrañas como la flor “dama de noche” que se abre todos los días a las cuatro de la mañana, acompañado de loros que repiten lo que el chino les dice.
Estos nos hace pensar que las cosas siempre llegan por algo, y se acomodan donde tienen que estar, con las personas que deben de estar. Por eso al entrar a esta casa se siente esa magia increíble de las cosas, ese misterio que te manda mensajes queriéndonos decir algo.
Forma parte de este misterio que nuestros antepasados forjaron, visita la casa de este gran hombre filántropo. La entrada es totalmente gratis y con los horarios habituales de visita a cualquier hogar.
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